La osteoporosis se define como una pérdida de la masa ósea; el hueso se vuelve poroso y frágil, rompiéndose con facilidad. De hecho la osteoporosis es asintomática (no duelen los huesos), pero determina un aumento de fracturas de los huesos ante pequeños traumatismos o incluso realizando actividades cotidianas como levantar un peso, toser o inclinarse.

La osteoporosis, junto a las alteraciones cardiovasculares y el cáncer, constituyen las tres enfermedades que afectan a la población occidental. Se calcula que en España existen más de 3,5 millones de personas con osteoporosis, en su mayoría mujeres (existen 10 mujeres osteoporóticas por cada hombre y una de cada tres mujeres mayores de 65 años la padece). Esto es así por varios motivos: 1º Las mujeres tienen entre un 10-25% menos de masa ósea que los varones. 2º Tras la menopausia pierden hueso más rápidamente que los hombres (alrededor de un 40%). 3º Estadísticamente las mujeres viven más años y por tanto tienen más tiempo para perder masa ósea.

Los huesos

El esqueleto humano está formado por 206 huesos compuestos por una capa externa de tejido muy duro llamado hueso compacto o cortical y una zona interior formado por un gran número de huecos que es el tejido esponjoso.

Cuando aparece la osteoporosis, la capa cortical se adelgaza y los huecos del tejido esponjoso se hacen más evidentes.

El hueso es un tejido vivo y sometido a unos cambios continuos. En todo momento existe un proceso de formación y destrucción de hueso que se mantiene en equilibrio. Existen épocas en las que predomina la formación (infancia) y épocas con predominio de la destrucción (vejez). Alrededor de los 30-35 años, los huesos adquieren la mayor cantidad de masa ósea y resistencia (pico de masa ósea), que les marcará para toda la vida. A partir de los 40, el proceso de destrucción comienza a ser superior al de formación en forma progresiva.

Los huesos están compuestos en su mayor parte por calcio pero existen otros muchos factores que influyen en la salud ósea: características genéticas, hormonas sexuales, actividad física y nutrientes de la dieta que son necesarios para que el calcio se utilice de forma adecuada como la vitamina D, el flúor, el fósforo o la lactosa.

Causas y efectos

La pérdida de masa ósea acompaña en cierta medida al envejecimiento aunque la intensidad es diferente en cada persona. La destrucción del hueso puede estar acelerada por diversas causas entre las que se encuentran: una dieta pobre en calcio, la menopausia (por disminución del efecto protector de los estrógenos), una dieta y hábitos inadecuados (consumo elevado de sal, alcohol, cafeína y el tabaco) y la falta de actividad física. Existen otros factores que influyen en la osteoporosis son el consumo de algunos medicamentos (corticoides, antiepilépticos, heparina), ciertas enfermedades (artritis reumatoide, hipertiroidismo, alteraciones graves del hígado) y factores genéticos (mujer, peso y talla bajos, raza blanca o amarilla y antecedentes familiares).

La osteoporosis evoluciona de forma silenciosa durante años siendo su consecuencia más evidente la aparición de fracturas. Pueden aparecer en cualquier punto del esqueleto pero las zonas más habituales son las vértebras (fracturas o aplastamientos), la muñeca y el cuello del fémur (fractura de cadera).
El problema es extremadamente serio y las estadísticas así lo confirman: las fracturas de cadera precisan en su mayoría de intervención quirúrgica y tienen un alto índice de mortalidad (del 5 al 20% de las personas que han sufrido una fractura de cadera mueren en el transcurso del primer año, a los 5 años el porcentaje se eleva al 50%) y la mitad de los supervivientes quedarán total o parcialmente incapacitados.

Prevención y tratamiento

La mejor forma de tratar la osteoporosis es su prevención, que se hace fundamental ante la existencia de factores de riesgo.

Cuatro son los aspectos en que se basa la prevención de este grave problema:

1-Tratamiento médico: Terapia hormonal sustitutiva (THS) con estrógenos con o sin progesterona y preparados no hormonales (Tibolona, Raloxifeno y Fitoestrógenos-isoflavona de soja). Los  Bifosfonatos (Alendronato, Risendronato y Etidronato) son sustancias que inhiben la resorción ósea reduciendo significativamente el riesgo de fracturas. La Calcitonina, aplicada generalmente vía intranasal, es una de las hormonas que regulan el metabolismo del hueso reduciendo su pérdida. Para más información entra en el apartado de Tratamiento de la menopausia.

2-Dieta: Un aporte adecuado de calcio es fundamental y especialmente necesario en ciertas etapas de la vida como la infancia, adolescencia, embarazo y postmenopausia (1.200-1.500 mg/día). Existen otros nutrientes óseos básicos como el fósforo, la vitamina D, el flúor, la lactosa y el magnesio. Cuando la dieta habitual no aporta el calcio necesario debe recurrirse a los suplementos médicos o complementos dietéticos.

3-Ejercicio físico: Un ejercicio físico adecuado y regular es importante para obtener un pico de masa ósea ideal y para mantener el hueso. Los huesos si no se usan se pierden y por ello, cada persona debe mantenerse tan activa como le sea posible. El tipo de ejercicio dependerá de la edad y del estado general y serán adaptados a cada persona en particular (caminar, danza, gimnasia de mantenimiento, natación etc.). Los beneficios del ejercicio físico son múltiples: mantiene el calcio de los huesos, controla el peso, reduce la grasa corporal, disminuye los niveles de colesterol, aumenta la potencia muscular, mejora la forma física y psíquica y previene ciertas enfermedades).

4-Estilo de vida: Son aspectos que deben modificarse para prevenir o ayudar a tratar la osteoporosis como el abandono del hábito de fumar, la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas y mantener unas actitudes posturales correctas cuando se está sentado, acostado o en movimiento.




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