La ecografía.  La amniocentesis.  La monitorización.

La exploración ecográfica consiste en la visualización de una imagen creada por ondas de ultrasonidos en un monitor de televisión. Esta técnica está inspirada en el Sonar utilizado por los marinos y permite ver el feto y sus estructuras sin peligro alguno para la paciente y su hijo.

La primera ecografía es una experiencia muy emocionante para la futura madre...
Desde el punto de vista médico, esta técnica se ha vuelto imprescindible para el control del embarazo y sumamente útil en el diagnóstico de posibles anomalías en el desarrollo de la gestación.

El examen ecográfico puede realizarse tantas veces como sea necesario, pero corresponde a tu médico el indicar el momento y el número de las mismas, que generalmente suelen ser un mínimo de tres:

Cuando te vayan a realizar una ecografía debes llevar una ropa que te permita descubrir el abdomen con facilidad. Sobre todo durante el primer trimestre, es conveniente que la vejiga de la orina esté llena, pues ello ayuda a tu  médico a localizar mejor los órganos de la pelvis y permite obtener imágenes más claras. Una vez tumbada en una camilla, con el vientre descubierto, se te aplicara un gel en el abdomen para mejorar el contacto entre la sonda y la piel. Recuerda no utilizar ese día ningún tipo de crema o aceite dermatológico en la zona del vientre porque puede dificultar el paso de las ondas ultrasónicas, empeorando el resultado de la imagen.

En ocasiones, sobre todo al principio del embarazo, se podrá practicar una ecografía transvaginal para obtener unas imágenes más nítidas. Para ello se utiliza una sonda diseñada especialmente que se introduce por la vagina. La incomodidad que esta exploración te puede suponer, es similar a la de un tacto vaginal.
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Un embarazo se denomina de "alto riesgo" cuando un problema que afecta a tu salud o a la de tu futuro hijo, puede ocurrir con una frecuencia mayor de lo habitual. El problema puede ser causado por una enfermedad o condición que, o ya existía antes de comenzar el embarazo, o bien aparece a lo largo del mismo.

Como los problemas pueden aparecer en cualquier momento, el riesgo debe ser valorado a lo largo de toda la gestación. Por esta razón, una mujer con un embarazo de alto riesgo puede necesitar una asistencia prenatal más estrecha y acudir a la consulta con más frecuencia. Sigue siempre las recomendaciones que te haga tu médico.

Ciertas parejas tienen un riesgo más elevado que el resto de tener un hijo con un defecto congénito al nacer. Por ejemplo, las que ya han tenido un hijo con una anomalía congénita que puede volver a repetirse, cuando existe una historia de una enfermedad genética en la familia, o a partir de una cierta edad de la madre. En estos casos, tu ginecólogo, te indicará la conveniencia o no de realizar otros procedimientos para confirmar la afectación del feto.

 Las pruebas, tales como la amniocentesis (obtención de líquido amniótico por punción transabdominal) , biopsia corial (obtención de vellosidades coriales por vía transcervical o transabdominal) o funiculocentesis (obtención de sangre fetal por punción transabdominal de la vena umbilical), tienen un pequeño riesgo de complicaciones (aproximadamente el 1%), por lo que tu médico valorará la necesidad de practicar alguno de estos procedimientos. Mediante ellos es posible investigar algunas enfermedades en concreto, pero es imposible diagnosticar todos los problemas posibles.

La amniocentesis permite realizar estudios genéticos de las células fetales descamadas y presentes en el líquido amniótico, estudios bioquímicos y enzimáticos. 
Previo control ecográfico, se practica una punción en el abdomen (prácticamente indolora), y se extraen 20 cc de líquido amniótico para realizar el estudio. Se aconseja reposo absoluto las primeras 24 horas y abstinencia sexual durante una semana, al cabo de la cual debería practicarse una ecografía de control.


La monitorización fetal o cardiotocografía se realiza colocando sobre el abdomen un transductor que recoge el latido cardíaco fetal y otro que registra los movimientos fetales y las contracciones uterinas.

Durante un tiempo, se registrará en una tira de papel la frecuencia cardíaca fetal, los movimientos y las contracciones uterinas. Este registro, sirve para valorar el grado de bienestar fetal y puede detectar la disminución de  aporte de oxígeno al feto (circulares de cordón etc.).

Existen fundamentalmente dos tipos de monitorizaciones:

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