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El ácido fólico (vitamina B9) y la
cianocobalamina (vitamina B12), pueden prevenir malformaciones congénitas muy graves como
son los defectos del tubo neural y que afectan aproximadamente al uno por mil de
los recién nacidos.
Estas anomalías son fundamentalmente dos: la espina bífida, en la que
parte de la médula espinal permanece fuera del cuerpo, y la anencefalia,
en la que el bebé nace sin cerebro.
Se ha demostrado en múltiples estudios científicos, que un aporte adecuado de
ácido fólico asociado a la vitamina B12 antes y durante las primeras etapas del embarazo, reduce
significativamente el riesgo de aparición de estos defectos. Más recientemente
siguen publicándose trabajos científicos que evidencian que el aporte de ácido
fólico , además de prevenir la espina bífida,
parece reducir el riesgo de malformaciones cardiovasculares, labio leporino y
defectos del tracto urinario. También ha quedado demostrado que el yodo y los
ácidos grasos esenciales son muy importantes para el correcto desarrollo
cerebral tanto intraútero como durante la lactancia. Por otra parte existen
evidencias que estas vitaminas junto con el yodo previenen en cierta medida el
parto prematuro y la preeclampsia o gestosis.
En la mujer con bajo riesgo se calcula que el aporte mínimo de ácido
fólico
debería ser al menos de 0,8 mg/día, en la mujer de alto riesgo (antecedentes
previos o familiares) la dosis recomendada es de al menos 4 mg/día. La de B12
es de 0,02 mg/día y 200 de yodo.
Los defectos del tubo neural ocurren durante las primeras semanas de gestación, generalmente antes de que la mujer sepa que esta embarazada, de ahí la importancia del aporte preconcepcional de ácido fólico.
Si puedes quedar embarazada, incluso si no lo tienes planificado, deberías asegurarte de consumir suficiente ácido fólico.
La mayoría de los preparados multivitamínicos contienen ácido fólico pero el
problema es que para conseguir el aporte recomendado, debería elevarse la dosis
con el peligro de aportar un exceso de vitamina A y D con el consiguiente riesgo
para la madre y el feto. Se deben pues utilizar preparados exclusivos o mejor asociaciones de ácido fólico,
B12 y yodo.
El ácido fólico también se encuentra en ciertos alimentos denominados
folatos. Una buena fuente de folatos son las verduras frescas, las frutas y el
hígado. También son un buen aporte los cereales de desayuno enriquecidos.
En caso de antecedentes de un hijo afecto de defecto del tubo neural la prevención se hace fundamental. Deberías iniciarla como mínimo 4 semanas antes de la concepción y continuar durante todo el embarazo y lactancia. Existen en el mercado preparados de yodo, ácido fólico y vitamina B12 con las dosis recomendadas. Sigue las indicaciones de tu médico.
Gineweb.com