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Los
nuevos hemostáticos perfeccionan las conizaciones.
Las
nuevas sustancias hemostáticas y soluciones antiadherentes y los
sellantes de fibrina para favorecer la cicatrización son sistemas
cuyo uso se empieza a extender en la cirugía ginecológica y obstétrica,
por lo que el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los
Reyes (Madrid), ha organizado una reunión nacional de ginecólogos
para poner en común la experiencia con estos dispositivos; ha sido
coordinada por José Rubio, responsable de Obstetricia del Servicio
de Ginecología y Obstetricia del hospital madrileño, y Julio Álvarez
Bernardi, jefe del citado servicio.
Álvarez
Bernardi se ha referido a los sellantes hemostáticos de
trombina-gelatina, que consiguen una mejor coagulación comparados
con los métodos convencionales en las hemorragias difusas. Los
sistemas de trombina-gelatina también están indicados, dentro de
la cirugía ginecológica, en las conizaciones de cérvix: "En
lugar de la electrocirugía, empleamos directamente los sellantes de
trombina con buenos resultados en cuanto a tolerancia", ha
explicado Álvarez Bernardi. Otra ventaja es que dañan menos el
tejido que la electrocirugía, lo que se traduce en una mayor
precisión en el posterior seguimiento del cuello uterino.
El
ginecólogo ha iniciado un estudio clínico con cerca de 45 mujeres,
y aunque los resultados son aún preliminares parecen confirmar
estas impresiones de mejor tolerancia y seguimiento.En la reunión
también se han presentado datos de la experiencia con la aplicación
de matriz hemostática de trombina-gelatina en las miomectomías y
en la cirugía del cáncer de ovario; en ambas reduce el sangrado y
la necesidad de recurrir a suturas.
En
cuanto a la cirugía obstétrica, se consiguen similares resultados
al aplicarse en las cesáreas.Los sellantes de fibrina favorecen la
cicatrización gracias a sus factores tisulares. Están indicados
para prevenir seromas en la cirugía oncológica de mama,
principalmente en la linfadenectomía axilar y también en el lecho
mamario si se trata de una mastectomía.
Además,
se aplica en la quistectomía ovárica, pero aún de forma poco
homogénea: varía según el servicio hospitalario, por lo que en la
reunión se ha propuesto elaborar un protocolo de aplicación de la
fibrina que aúne criterios y facilite la realización de estudios
para su validación científica.
Precisamente,
la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia está elaborando
un documento de consenso sobre el empleo de antiadherentes que
espera presentar en su próximo congreso nacional. "Una de las
mayores complicaciones de la cirugía abdominal son las adherencias
intestinales, que conllevan grandes costes; la correcta técnica
quirúrgica es la manera más eficaz de evitar complicaciones en
general, pero incluso en las mejores manos pueden producirse. Se da
además la peculiaridad de que los ginecólogos no somos conscientes
de la frecuencia real de esta complicación, pues de producirse la
adherencia, la trata el cirujano general", ha precisado acerca
de las soluciones antiadherentes. El ginecólogo se ha referido a la
icodextrina, aplicable tanto en cirugía abierta como en la endoscópica,
y que actúa por hidroflotación.
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Ovocitos humanos contienen receptores de
cannabinoides.
Un
grupo de investigadores del Departamento de Fisiología de la
Universidad del País Vasco (UPV), formado por Ekaitz Agirregoitia,
Naiara Agirregoitia, Laura Peralta y Luis Casis, y de la Unidad de
Reproducción Humana del Hospital de Cruces, dirigida por Robertor
Matorras, del que también forman parte Antonia Expósito y Rosario
Mendoza, ha recibido el premio Icira a la innovación en reproducción
asistida concedido por la Sociedad Española de Fertilidad.
El
trabajo merecedor del premio trata sobre el descubrimiento de receptores
cannabinoides en los óvulos humanos. En efecto, "es un estudio en
el que se localizan por primera vez los receptores de cannabinoides CB1
y CB2 en ovocitos humanos", ha confirmado Naiara Agirregoitia.
Se
ha investigado la presencia de los ARN mensajeros y la proteína de
dichos receptores mediante RT-PCR y Western Blot, ha añadido:
"Además, hemos localizado los receptores en las distintas fases de
la maduración meiótica del ovocito: vesícula germinal, metafase I y
metafase II".
Es
la primera vez que se describe en los ovocitos humanos la existencia de
lugares específicos en los que pueden actuar sustancias de la familia
de los cannabinoides. "Observamos que el patrón de localización
de los receptores varía de manera siempre igual a lo largo de esa
maduración meiótica, lo que nos lleva a suponer que los
endocannabinoides (y presumiblemente también los cannabinoides exógenos)
tienen una función diferente en cada fase de maduración vía receptor
cannabinoide", ha apuntado Matorras.
Mientras
que la acción de la marihuana y sus derivados (cannabinoides) en el
sistema nervioso es bien conocida, su descubrimiento en los ovocitos
abre insospechadas vías de investigación.
Cannabinoides
madurando
Agirregoitia apunta que "se trata de un estudio básico y
preliminar, y una de sus utilidades a largo plazo podría ser la de
intentar conseguir el máximo número de ovocitos maduros para aumentar
los éxitos en la reproducción in vitro, aunque previamente habría que
hacer estudios para ver cómo actúan los cannabinoides en ese estado de
maduración".
Por
otra parte, desde un punto de vista clínico el comprender la función
de los cannabinoides en la maduración ovocitaria "también ayudaría
a saber de qué manera puede afectar a la fertilidad femenina el consumo
de drogas cannabinoides".Este grupo de investigación de la UPV ya
había publicado la presencia de los receptores cannabinoides en
espermatozoides humanos y su función en la movilidad, por lo que el
estudio premiado es la continuación de su línea de trabajo.
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El
94% de madres lactantes siguen una dieta inadecuada.
A sí
se desprende de una investigación realizada en la Universidad de
Granada (UGR), cuyos resultados servirán para mejorar la composición
de la dieta de las madres lactantes y mejorar así el aporte de
nutrientes al recién nacido.
El
trabajo, elaborado por Jose Luis Gómez Llorente, del Departamento
de Pediatría de la UGR, y dirigido por Cristina Campoy Folgoso, se
basa en la recogida de cien muestras de leche procedentes de 34
madres lactantes de las provincias de Granada y Almería.
Dieta
hipocalórica
Todas ellas rellenaron un cuestionario para conocer la ingesta dietética
realizada los tres días anteriores a la toma de la muestra de
leche. Uno de los objetivos era comparar esta ingesta con las
recomendaciones diarias admisibles (RDA), con el fin de detectar
desviaciones con respecto a ellas que les permitan llevar a cabo
intervenciones nutricionales.
El
94 por ciento de las madres mantienen una dieta hipocalórica,
fundamentalmente debida a la baja ingesta de grasa. Por el
contrario, llevan una dieta hiperproteica, ya que el 94 por ciento
de estas madres siguen una dieta con contenido proteico superior a
las RDA.
Destaca
también el déficit en vitaminas A y E de la dieta; las
participantes no cumplen las RD en un 88 por ciento de casos en
relación a la vitamina A, y hasta en un 99 por ciento para la
vitamina E. Por otra parte, el consumo medio de hierro fue de 13,8
mg/día, lo que supone que el 94 por ciento de las madres lactantes
del estudio están por debajo de las RDA. Así, su dieta sería
deficitaria para el correcto neurodesarrollo del lactante.
Estos
porcentajes hallados en las madres andaluzas son muy superiores a
los descritos en países europeos y también superiores a los
descritos en estudios realizados en otras zonas españolas, según
los autores.
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Cuidado
compartido, vida para el prematuro.
El
número anual estimado de nacimientos prematuros en todo el mundo es de
aproximadamente 13 millones. A pesar de la atención que ha recibido el
problema de la prematuridad, tanto desde el ámbito clínico como desde
la investigación, su frecuencia se mantiene estable. En España, al
igual que en la mayoría de países desarrollados en los que el 95 por
ciento de las embarazadas recibe asistencia prenatal, está aumentado la
proporción de niños que nacen de forma prematura y más aún los
considerados como grandes prematuros, los nacidos por debajo de la 32
semana de gestación. La razón de este hecho es multifactorial: los
condicionantes que entraña la reproducción asistida y la mejora en la
asistencia al prematuro ante circunstancias materno-fetales que hace años
implicaban la muerte intraútero. No obstante, hay factores todavía
inexplicables: a pesar de la óptima atención prenatal, la prematuridad
no sólo no se mantiene sino que aumenta.
Sin
morbilidad añadida
La realidad sanitaria española de la asistencia al prematuro es
destacable, puesto que las unidades de neonatología gozan de un elevado
grado de desarrollo, con profesionales bien formados y recursos tecnológicos
adecuados. Y aún más: cada día se avanza más en el conocimiento de cómo
mejorar la supervivencia, en el manejo del prematuro y en la prevención
de las potenciales discapacidades. De hecho, los estudios publicados en
los cuatro últimos años demuestran que, efectivamente, el incremento
en la supervivencia de estos niños no se ha acompañado de un coste añadido
relacionado con la discapacidad inmediata o a largo plazo. Los datos
indican que las alteraciones en los niños nacidos con un peso de entre
1.000 y 1.500 gramos han disminuido y las de los que nacieron con un
peso inferior a 1.000 se han mantenido.
El
engranaje funciona
Pero ¿cuál ha sido la clave definitiva para que el engranaje funcione
y encaje casi a la perfección. ¿Qué elementos esenciales, además de
los técnico-científicos, se han incorporado al funcionamiento diario
de las unidades que atienden a los niños prematuros? Según Carmen Pallás,
jefe del Servicio de Neonatología del Hospital 12 de Octubre, de
Madrid, "el cuidado compartido", es decir, la conjunción
entre los conocimientos de los profesionales y la calidez, la dedicación
y el cuidado de los padres, "ha sido un impulsor clave del avance
en el abordaje del niño prematuro", y no sólo en los cerca de
cuatro meses de su permanencia en el hospital, sino que ese
entendimiento se prolonga después en la casa familiar y hasta los siete
años de edad, al menos en neonatología del 12 de Octubre, centro en el
que siempre ha habido libre acceso de los padres a la unidad. "La
atención en neonatología puede prolongarse entre 2 y 4 meses. En ese
periodo los padres aprenden a ser cuidadores activos de su hijo, por lo
que se establece un trabajo en equipo padres-profesionales muy
importante para el adecuado desarrollo del niño", según han
concluido los profesionales que han participado en las Primeras Jornadas
de Familias de Niñas y Niños Prematuros, celebradas en el Hospital 12
de Octubre.
Cuidados
para el desarrollo
El cambio en el que ahora está inmersa la neonatología se centra en
favorecer lo que se denominan cuidados centrados en el desarrollo,
establecidos en los países nórdicos, y que no se dirigen al
tratamiento de la enfermedad sino a favorecer la evolución del bebé.
En este nuevo abordaje se tiene muy claro que se trata de niños que
tienen que desarrollarse fuera del útero de la madre y que todo el
proceso se realiza en condiciones ambientales que el prematuro no está
preparado para recibir. "Se hace hincapié en respetar las zonas de
penumbra, en trabajar con luz tenue, en alertar sobre el nivel de ruido,
se cuida su posición, la analgesia, el confort".
Además,
el papel de la madre y del padre se contempla ahora de una forma más
activa: ellos son los encargados de administrar la alimentación por
sonda, de estar al lado de su bebé al hacer una analítica, de
practicar el método canguro. "Hay padres que, bajo la supervisión
de enfermería, se convierten en los protagonistas de los cuidados de
sus hijos". Sobre qué dicen las estadísticas en cuanto a la
mejora en la evolución del niño cuando los padres están implicados,
Pallás es tajante: "¿Hay que demostrar que es bueno que padres e
hijos estén juntos? Es lo natural en la especie humana".
R.
SERRANOMónica Virchez es psicóloga y miembro de la Asociación Española
de Familias de Niñas y Niños Prematuros. También es protagonista, en
primera persona, del desconcierto inicial, de la angustia, de la
incertidumbre, pero también de la posterior alegría, de haber tenido
trillizos prematuros que, por cierto, actualmente son niños sanos y la
delicia de sus padres. "Nadie está preparado para que su hijo sea
prematuro. Por ello, no es raro que se alteren las relaciones
padres-hijo, y no sólo durante el ingreso del niño. Son muchas las
dudas sobre qué va a ocurrir después. Así, la participación de la
familia desde el primer momento beneficia al niño y a los padres porque
disminuye su grado de ansiedad y depresión y se sienten más
capacitados para atender posteriormente a su bebé".
Está
científicamente establecido que el método canguro, basado en un
contacto directo y continuo con el recién nacido, facilita la lactancia
materna y aumenta la producción de leche en la madre, favorece el
crecimiento del bebé y origina un sueño de mayor calidad, sin olvidar
que es el origen de una analgesia no farmacológica y reactiva
mecanismos de seguridad y protección. "El contacto piel con piel
es algo indescriptible, más aún cuando te estás enfrentando
continuamente al sufrimiento. En Gran Bretaña, donde tuve a mis hijos,
es un método habitual".
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La
necesaria preservación de la fertilidad en las pacientes oncológicas.
Castillo,
enfermera y antropóloga, ha conjugado sus dos profesiones para
llevar a cabo la investigación. La principal conclusión es que
existen pocas diferencias de percepción sobre la importancia de la
maternidad en relación al nivel de educación o socioeconómico.
"La muestra que, es muy variada, buscaba esto precisamente:
entrevisté desde a doctoras, a periodistas y a personas sin formación
que valoraban la importancia de tener un hijo y te das cuenta que la
maternidad propia tiene el mismo peso. Además, la muestra era
cualitativa más que cuantitativa porque es la manera de trabajar en
antropología: no sacamos datos epidemiológicos ni estadísticos
sino que en un número muy pequeño y muy variado, en este caso diez
personas, se hace el estudio", ha pormenorizado Castillo.
El
trabajo también incluyó entrevistas a diversos especialistas
sanitarios como hematólogos, oncólogos y ginecólogos. "Es el
hematólogo el que deriva al ginecólogo, que es el que trata la
paciente. Me interesaba saber cómo vivían y veían ellos las
expectativas de sus pacientes para poder tener un hijo en un futuro.
Entrevisté a un ginecólogo -director de la línea de trabajo- y a
tres oncólogos y a un hematólogo".
Otro
dato relevante es que la criopreservación se correlaciona con las
elevadas esperanzas de curación de las pacientes. "En muchos
casos, la paciente más joven tiene seis años y si realmente el oncólogo
no cree que puede tener unas expectativas de curación, no tiene
mucho sentido someterla a una intervención cuando a lo mejor al
cabo de 20 años no va a hacer uso de ese tejido. En este caso, la
niña que se somete a este tratamiento y a la que se le retira este
tejido ovárico se tiene que curar. Y, una vez curada, el oncólogo
tiene que determinar que el embarazo no está contraindicado y ella
tiene que decidir que quiere tener un hijo. Hablamos de periodos de
tiempo casi siempre muy largos y, si esta persona no tiene de verdad
posibilidades reales de supervivencia, parece que no es muy ético
someterla a intervenciones de este tipo", ha concluido.
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