Primer trimestre de 2010

 


 

El ácido fólico en la etapa final del embarazo aumenta el riesgo de asma del niño.

 

 

El hallazgo tiene una gran importancia para los investigadores, ya que el ácido fólico ayuda durante el embarazo a que el niño no desarrolle ciertos defectos congénitos del cerebro y la columna vertebral. Los expertos aconsejan a las mujeres tomar 400 microgramos de ácido fólico al día, poco antes de dar a luz y durante el primer trimestre del embarazo. 

Los resultados del estudio "no contradicen" este consejo, asegura el autor principal, Michael Davies, de la Universidad de Adelaida, en Australia. Sin embargo, añadió que "ya que el ácido fólico sólo es necesario durante el primer trimestre para prevenir defectos del tubo neural, otros estudios deberían determinar el uso de esta vitamina durante el resto del embarazo".  

Para la investigación, Davies y equipo analizaron las tasas de asma entre los más de 400 niños cuyas madres habían seguido durante su embarazo. Casi un 12 por ciento de los niños habían desarrollado asma a los 3 años, y el mismo porcentaje padecía una enfermedad pulmonar a los 5. 

Los resultados reflejaron que los niños cuyas madres tomaron el ácido fólico en la etapa final del embarazo -de la semana 30 en adelante- eran más propensos a tener asma que el resto. La mayoría de estas madres lo tomaron como parte de un complejo multivitamínico, que normalmente tiene 300 microgramos de ácido fólico al día. El folato es la forma natural del ácido fólico que se encuentra en ciertos alimentos, como los frijoles, los espárragos, las legumbres y algunas frutas y verduras, como la naranja o la espinaca.
"Nuestro estudio debería animar a las mujeres a tener una dieta saludable durante el embarazo", señala Davies. A pesar de que "no está del todo claro" por qué los suplementos de ácido fólico provocan estos resultados, Davies indica que una investigación reciente con animales sugiere que el folato puede alterar la actividad del sistema inmunológico haciéndolo más susceptible a reacciones alérgicas.


 

 

Los nuevos hemostáticos perfeccionan las conizaciones.

 

Las nuevas sustancias hemostáticas y soluciones antiadherentes y los sellantes de fibrina para favorecer la cicatrización son sistemas cuyo uso se empieza a extender en la cirugía ginecológica y obstétrica, por lo que el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), ha organizado una reunión nacional de ginecólogos para poner en común la experiencia con estos dispositivos; ha sido coordinada por José Rubio, responsable de Obstetricia del Servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital madrileño, y Julio Álvarez Bernardi, jefe del citado servicio.

Álvarez Bernardi se ha referido a los sellantes hemostáticos de trombina-gelatina, que consiguen una mejor coagulación comparados con los métodos convencionales en las hemorragias difusas. Los sistemas de trombina-gelatina también están indicados, dentro de la cirugía ginecológica, en las conizaciones de cérvix: "En lugar de la electrocirugía, empleamos directamente los sellantes de trombina con buenos resultados en cuanto a tolerancia", ha explicado Álvarez Bernardi. Otra ventaja es que dañan menos el tejido que la electrocirugía, lo que se traduce en una mayor precisión en el posterior seguimiento del cuello uterino.

El ginecólogo ha iniciado un estudio clínico con cerca de 45 mujeres, y aunque los resultados son aún preliminares parecen confirmar estas impresiones de mejor tolerancia y seguimiento.En la reunión también se han presentado datos de la experiencia con la aplicación de matriz hemostática de trombina-gelatina en las miomectomías y en la cirugía del cáncer de ovario; en ambas reduce el sangrado y la necesidad de recurrir a suturas.

En cuanto a la cirugía obstétrica, se consiguen similares resultados al aplicarse en las cesáreas.Los sellantes de fibrina favorecen la cicatrización gracias a sus factores tisulares. Están indicados para prevenir seromas en la cirugía oncológica de mama, principalmente en la linfadenectomía axilar y también en el lecho mamario si se trata de una mastectomía.

Además, se aplica en la quistectomía ovárica, pero aún de forma poco homogénea: varía según el servicio hospitalario, por lo que en la reunión se ha propuesto elaborar un protocolo de aplicación de la fibrina que aúne criterios y facilite la realización de estudios para su validación científica.

Precisamente, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia está elaborando un documento de consenso sobre el empleo de antiadherentes que espera presentar en su próximo congreso nacional. "Una de las mayores complicaciones de la cirugía abdominal son las adherencias intestinales, que conllevan grandes costes; la correcta técnica quirúrgica es la manera más eficaz de evitar complicaciones en general, pero incluso en las mejores manos pueden producirse. Se da además la peculiaridad de que los ginecólogos no somos conscientes de la frecuencia real de esta complicación, pues de producirse la adherencia, la trata el cirujano general", ha precisado acerca de las soluciones antiadherentes. El ginecólogo se ha referido a la icodextrina, aplicable tanto en cirugía abierta como en la endoscópica, y que actúa por hidroflotación.


 

 

Ovocitos humanos contienen receptores de cannabinoides.

 

Un grupo de investigadores del Departamento de Fisiología de la Universidad del País Vasco (UPV), formado por Ekaitz Agirregoitia, Naiara Agirregoitia, Laura Peralta y Luis Casis, y de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces, dirigida por Robertor Matorras, del que también forman parte Antonia Expósito y Rosario Mendoza, ha recibido el premio Icira a la innovación en reproducción asistida concedido por la Sociedad Española de Fertilidad.

El trabajo merecedor del premio trata sobre el descubrimiento de receptores cannabinoides en los óvulos humanos. En efecto, "es un estudio en el que se localizan por primera vez los receptores de cannabinoides CB1 y CB2 en ovocitos humanos", ha confirmado Naiara Agirregoitia.

Se ha investigado la presencia de los ARN mensajeros y la proteína de dichos receptores mediante RT-PCR y Western Blot, ha añadido: "Además, hemos localizado los receptores en las distintas fases de la maduración meiótica del ovocito: vesícula germinal, metafase I y metafase II".

Es la primera vez que se describe en los ovocitos humanos la existencia de lugares específicos en los que pueden actuar sustancias de la familia de los cannabinoides. "Observamos que el patrón de localización de los receptores varía de manera siempre igual a lo largo de esa maduración meiótica, lo que nos lleva a suponer que los endocannabinoides (y presumiblemente también los cannabinoides exógenos) tienen una función diferente en cada fase de maduración vía receptor cannabinoide", ha apuntado Matorras.

Mientras que la acción de la marihuana y sus derivados (cannabinoides) en el sistema nervioso es bien conocida, su descubrimiento en los ovocitos abre insospechadas vías de investigación.

Cannabinoides madurando
Agirregoitia apunta que "se trata de un estudio básico y preliminar, y una de sus utilidades a largo plazo podría ser la de intentar conseguir el máximo número de ovocitos maduros para aumentar los éxitos en la reproducción in vitro, aunque previamente habría que hacer estudios para ver cómo actúan los cannabinoides en ese estado de maduración".

Por otra parte, desde un punto de vista clínico el comprender la función de los cannabinoides en la maduración ovocitaria "también ayudaría a saber de qué manera puede afectar a la fertilidad femenina el consumo de drogas cannabinoides".Este grupo de investigación de la UPV ya había publicado la presencia de los receptores cannabinoides en espermatozoides humanos y su función en la movilidad, por lo que el estudio premiado es la continuación de su línea de trabajo.

 


 


El 94% de madres lactantes siguen una dieta inadecuada.

 

Así se desprende de una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR), cuyos resultados servirán para mejorar la composición de la dieta de las madres lactantes y mejorar así el aporte de nutrientes al recién nacido.

El trabajo, elaborado por Jose Luis Gómez Llorente, del Departamento de Pediatría de la UGR, y dirigido por Cristina Campoy Folgoso, se basa en la recogida de cien muestras de leche procedentes de 34 madres lactantes de las provincias de Granada y Almería.

Dieta hipocalórica
Todas ellas rellenaron un cuestionario para conocer la ingesta dietética realizada los tres días anteriores a la toma de la muestra de leche. Uno de los objetivos era comparar esta ingesta con las recomendaciones diarias admisibles (RDA), con el fin de detectar desviaciones con respecto a ellas que les permitan llevar a cabo intervenciones nutricionales.

El 94 por ciento de las madres mantienen una dieta hipocalórica, fundamentalmente debida a la baja ingesta de grasa. Por el contrario, llevan una dieta hiperproteica, ya que el 94 por ciento de estas madres siguen una dieta con contenido proteico superior a las RDA.

Destaca también el déficit en vitaminas A y E de la dieta; las participantes no cumplen las RD en un 88 por ciento de casos en relación a la vitamina A, y hasta en un 99 por ciento para la vitamina E. Por otra parte, el consumo medio de hierro fue de 13,8 mg/día, lo que supone que el 94 por ciento de las madres lactantes del estudio están por debajo de las RDA. Así, su dieta sería deficitaria para el correcto neurodesarrollo del lactante.

Estos porcentajes hallados en las madres andaluzas son muy superiores a los descritos en países europeos y también superiores a los descritos en estudios realizados en otras zonas españolas, según los autores.


 

 

Cuidado compartido, vida para el prematuro.

 

El número anual estimado de nacimientos prematuros en todo el mundo es de aproximadamente 13 millones. A pesar de la atención que ha recibido el problema de la prematuridad, tanto desde el ámbito clínico como desde la investigación, su frecuencia se mantiene estable. En España, al igual que en la mayoría de países desarrollados en los que el 95 por ciento de las embarazadas recibe asistencia prenatal, está aumentado la proporción de niños que nacen de forma prematura y más aún los considerados como grandes prematuros, los nacidos por debajo de la 32 semana de gestación. La razón de este hecho es multifactorial: los condicionantes que entraña la reproducción asistida y la mejora en la asistencia al prematuro ante circunstancias materno-fetales que hace años implicaban la muerte intraútero. No obstante, hay factores todavía inexplicables: a pesar de la óptima atención prenatal, la prematuridad no sólo no se mantiene sino que aumenta.

Sin morbilidad añadida
La realidad sanitaria española de la asistencia al prematuro es destacable, puesto que las unidades de neonatología gozan de un elevado grado de desarrollo, con profesionales bien formados y recursos tecnológicos adecuados. Y aún más: cada día se avanza más en el conocimiento de cómo mejorar la supervivencia, en el manejo del prematuro y en la prevención de las potenciales discapacidades. De hecho, los estudios publicados en los cuatro últimos años demuestran que, efectivamente, el incremento en la supervivencia de estos niños no se ha acompañado de un coste añadido relacionado con la discapacidad inmediata o a largo plazo. Los datos indican que las alteraciones en los niños nacidos con un peso de entre 1.000 y 1.500 gramos han disminuido y las de los que nacieron con un peso inferior a 1.000 se han mantenido.

El engranaje funciona
Pero ¿cuál ha sido la clave definitiva para que el engranaje funcione y encaje casi a la perfección. ¿Qué elementos esenciales, además de los técnico-científicos, se han incorporado al funcionamiento diario de las unidades que atienden a los niños prematuros? Según Carmen Pallás, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, "el cuidado compartido", es decir, la conjunción entre los conocimientos de los profesionales y la calidez, la dedicación y el cuidado de los padres, "ha sido un impulsor clave del avance en el abordaje del niño prematuro", y no sólo en los cerca de cuatro meses de su permanencia en el hospital, sino que ese entendimiento se prolonga después en la casa familiar y hasta los siete años de edad, al menos en neonatología del 12 de Octubre, centro en el que siempre ha habido libre acceso de los padres a la unidad. "La atención en neonatología puede prolongarse entre 2 y 4 meses. En ese periodo los padres aprenden a ser cuidadores activos de su hijo, por lo que se establece un trabajo en equipo padres-profesionales muy importante para el adecuado desarrollo del niño", según han concluido los profesionales que han participado en las Primeras Jornadas de Familias de Niñas y Niños Prematuros, celebradas en el Hospital 12 de Octubre.

Cuidados para el desarrollo
El cambio en el que ahora está inmersa la neonatología se centra en favorecer lo que se denominan cuidados centrados en el desarrollo, establecidos en los países nórdicos, y que no se dirigen al tratamiento de la enfermedad sino a favorecer la evolución del bebé. En este nuevo abordaje se tiene muy claro que se trata de niños que tienen que desarrollarse fuera del útero de la madre y que todo el proceso se realiza en condiciones ambientales que el prematuro no está preparado para recibir. "Se hace hincapié en respetar las zonas de penumbra, en trabajar con luz tenue, en alertar sobre el nivel de ruido, se cuida su posición, la analgesia, el confort".

Además, el papel de la madre y del padre se contempla ahora de una forma más activa: ellos son los encargados de administrar la alimentación por sonda, de estar al lado de su bebé al hacer una analítica, de practicar el método canguro. "Hay padres que, bajo la supervisión de enfermería, se convierten en los protagonistas de los cuidados de sus hijos". Sobre qué dicen las estadísticas en cuanto a la mejora en la evolución del niño cuando los padres están implicados, Pallás es tajante: "¿Hay que demostrar que es bueno que padres e hijos estén juntos? Es lo natural en la especie humana".

 R. SERRANOMónica Virchez es psicóloga y miembro de la Asociación Española de Familias de Niñas y Niños Prematuros. También es protagonista, en primera persona, del desconcierto inicial, de la angustia, de la incertidumbre, pero también de la posterior alegría, de haber tenido trillizos prematuros que, por cierto, actualmente son niños sanos y la delicia de sus padres. "Nadie está preparado para que su hijo sea prematuro. Por ello, no es raro que se alteren las relaciones padres-hijo, y no sólo durante el ingreso del niño. Son muchas las dudas sobre qué va a ocurrir después. Así, la participación de la familia desde el primer momento beneficia al niño y a los padres porque disminuye su grado de ansiedad y depresión y se sienten más capacitados para atender posteriormente a su bebé".

Está científicamente establecido que el método canguro, basado en un contacto directo y continuo con el recién nacido, facilita la lactancia materna y aumenta la producción de leche en la madre, favorece el crecimiento del bebé y origina un sueño de mayor calidad, sin olvidar que es el origen de una analgesia no farmacológica y reactiva mecanismos de seguridad y protección. "El contacto piel con piel es algo indescriptible, más aún cuando te estás enfrentando continuamente al sufrimiento. En Gran Bretaña, donde tuve a mis hijos, es un método habitual".


                                                                                   

 

 

La necesaria preservación de la fertilidad en las pacientes oncológicas.

 

Castillo, enfermera y antropóloga, ha conjugado sus dos profesiones para llevar a cabo la investigación. La principal conclusión es que existen pocas diferencias de percepción sobre la importancia de la maternidad en relación al nivel de educación o socioeconómico. "La muestra que, es muy variada, buscaba esto precisamente: entrevisté desde a doctoras, a periodistas y a personas sin formación que valoraban la importancia de tener un hijo y te das cuenta que la maternidad propia tiene el mismo peso. Además, la muestra era cualitativa más que cuantitativa porque es la manera de trabajar en antropología: no sacamos datos epidemiológicos ni estadísticos sino que en un número muy pequeño y muy variado, en este caso diez personas, se hace el estudio", ha pormenorizado Castillo.

El trabajo también incluyó entrevistas a diversos especialistas sanitarios como hematólogos, oncólogos y ginecólogos. "Es el hematólogo el que deriva al ginecólogo, que es el que trata la paciente. Me interesaba saber cómo vivían y veían ellos las expectativas de sus pacientes para poder tener un hijo en un futuro. Entrevisté a un ginecólogo -director de la línea de trabajo- y a tres oncólogos y a un hematólogo".

Otro dato relevante es que la criopreservación se correlaciona con las elevadas esperanzas de curación de las pacientes. "En muchos casos, la paciente más joven tiene seis años y si realmente el oncólogo no cree que puede tener unas expectativas de curación, no tiene mucho sentido someterla a una intervención cuando a lo mejor al cabo de 20 años no va a hacer uso de ese tejido. En este caso, la niña que se somete a este tratamiento y a la que se le retira este tejido ovárico se tiene que curar. Y, una vez curada, el oncólogo tiene que determinar que el embarazo no está contraindicado y ella tiene que decidir que quiere tener un hijo. Hablamos de periodos de tiempo casi siempre muy largos y, si esta persona no tiene de verdad posibilidades reales de supervivencia, parece que no es muy ético someterla a intervenciones de este tipo", ha concluido.